fimmtudagur, nóvember 14, 2019

Cuento de hada

Como en la Bella y la Bestia me he plantado en la prisión de una torre fria y mohosa (si, emo stuff). Gracioso es que la torre es mía, me han puesto ahí. Y aunque asi haya sido, yo tengo la llave pero en la posición de inválida como para caminar a mi libertad. Bruta! esas cadenas son solo mentales... pero pues supongo que a todos nos pasa, es un cuento ya cantado por todos.

En ésta historia sí hay, en efecto, una Bestia pero a la inversa: era un caballero aparentemente tallado en caoba con incrustaciones de obsidiana, pero quien después reveló su monstruo debido a, obviamente, su maldición, alguna escondida maldición. Ésta lo convirtió en monstruo? O la maldición sacaba al monstruo ya existente?

Éste navegó con una bandera de guerra que parecía remendada. Honroso. Venía hacia la costa entre la niebla, como un humilde y alegre rey pero ya cansado. Al pisar mis tierras se irguió de energía y se postró a querer servirme -En verdad insistió en servirme-: se presentó como un caballero que me protegería y haría lo que fuera por mi corazón. Peleó contra un dragón que era más lagartija que ser mítico y yo en mi debilidad lo confundí como una legendaria batalla contra un monstruo.

Le permití al bestia/caballero/rey/bestia que -en vez de servirme- le sirviera yo. Le entregué las llaves, le entregué la torre llena de tesoros y mis brazos y mis labios que lo cubrian en besos en supuestas heridas como supuesta medicina, está de más decir.

Como un plus que llegó en caravana con la maldición y con el rey-caballero  (o el la trajo con insistencia obsesiva?), venía otro ser que se encargó de merodear mis tierras sin ser visto pero sentido. Se reposó (o él la reposó?) a sus anchas en mis tierras. Tomó (o él se las dió?) como suyas mis tierras. Manejaba al caballero por medio de sus cuerdas de títere cual si fueran estrategias políticas... dentro de mis tierras (o en verdad el manipulaba a ese ente?). Por lo pronto yo todo esto lo sentía y lloré como cual si viera una premonición.

Y como era de esperarse en todo cuento de ese tipo, en el insante que el "caballero/rey" tocó con su sola planta del pie el último escalon de la torre, todo dentro de ella, desde el suelo hasta el techo se convirtió en esa fría y mohosa piedra ya mencionada. A mi, la mujer debilitada, me tomó con fuerza y me lanzó dentro de aquel frio y elevado sepulcro. Me sacó, besó-abrazó-acarició y me volvió a lanzar. Me sacó de nuevo, besó y abrazó y me volvió a lanzar, aún más fuerte. Me sacó una última vez, me "otorgó" un solo beso y me lanzó una última vez pero ahora con dagas en la espalda. Esta mujer debilitada daba sus brazos una y otra vez mientras se producía este baile, con esperanza de dar piedad la cual fuera tomada; con esperanza de dar piedad y que el "caballero" fuera curado con mi propio amor interno; con la esperanza de matar, matar y matar a esa maldición, librando al hombre detrás de la bestia/rey/caballero.

None of it. Se regresó a sus tierras con su ente, coronándole como su tesoro.

indeed

Engin ummæli: