föstudagur, janúar 04, 2013

fimmtudagur, janúar 03, 2013

Un silogismo:

Conclusión: Quién puede darme más amor que el que ya le tengo a mi Señor?

Cómo puedes abastecerte del amor que das en lugar del que te den?
Premisa 1: Es que amo a mi Señor al conocer el amor que me da.
Premisa 2: Entre más conozco ese amor, más lo amo (en serio, cada vez lo amo más).

Conclusión: Quién puede darme más amor que el que ya le tengo a mi Señor?



indeed

miðvikudagur, janúar 02, 2013

Tejiéndose blanco

Desde hace un tiempo he empezado a experimentar un no-se-que dentro que si lo tratara de explicar en palabras tendría que escribir todo un manifiesto de... probablemente 10 cuartillas.

Bendito Dios que toda mi vida se han ido cambiando mi mente y espíritu constantemente y he estado consciente de ello. Debería llamarme Karina Metamorfosis Mandarina. Y a menudo me digo a mi misma que podría escribir un manifiesto sobre quién soy yo, pero uno que tendría que estar volviendo a escribir cada... no se.... 6 meses. No que el segundo sea para corregir los errores del primero sino que cada uno es una verdad entera pero que ya no existe ninguna sino la verdad mas nueva (o el manifiesto mas reciente). Debería llamarme Karina Manifiestos Mandarina.

En fin: ultimamente, cuando pienso en Dios se me conmueve el corazón. Literalmente. Voy a misa y me late fuerte el corazón, pienso en que hoy voy a tener chance de ir a misa y me salta el corazón, voy a ver al Santísimo y allí va mi corazón como niña de secundaria. En la consagración, en oración, en la comunión, menciono su Nombre y PUM! mi corazón se zarandea.

Es como si algo dentro se llamara a sí mismo. Es como un reloj moviendo sus engranes y manecillas y ya, así nadamas. Por que el reloj no tiene otro fin en su existencia mas que mover los engranes y manecillas, para eso fue creado y eso es lo que hace. No hay otra utilidad y objetivo para el reloj de mi corazón que pensar en Dios y llamarlo. Y es que no necesita otro, no hay cabida para la existencia de otra utilidad en mi corazón (sea en cualquier aspecto de mi vida como hija, hermana, diseñadora, en un futuro esposa, madre...).

Lo cual me lleva a pensar en esto: qué otra cosa en este mundo puede darse y buscarse al mismo tiempo? Es decir, no en un sentido romántico y figurado sino en un sentido literario, científico y exacto. Un sentido donde no puedes decir "me enseñé a andar en bici" puesto que para enseñar necesitas aprender anteriormente algo y para aprender algo hace falta que no poseas el conocimiento de tal cosa. Así que, de nuevo, qué existe en este mundo que se pida y se dé a sí mismo? En el nuestro, nada. Pero todo en Dios se puede. Y como dije antes, todos los tiempos suceden en un mismo tiempo.

Cito al padre Renato (por que de él lo escuché): "Abre tu alma como abismo y Dios se derrochará como torrente"... o algo así. Lo más lindo es que la misma acción de abrir nuestra alma como necesidad de Dios es YA acción de Dios en ella. Es eso: Algo dentro que se llama a sí mismo. Por que nuestra alma Dios la hizo y es de Dios. Y si nuestra alma tiene una grieta, esa se sella con el mismo material del cual se creó.

Y todo esto también me lleva a esta duda: realmente se puede preguntar uno desde cuándo lleva trabajando su espiritualidad? Es decir... cuento desde mi primera oración? desde mi primera comunión? desde la primera vez que busqué consuelo en los brazos de mi mamá o quise abrazar a mi hermana? Desde que me metí a un grupo Parroquial o empezé a ir a visitar al Santísimo constantemente?

No se. Pero lamento cualquier momento, acción o decisión que hizo retrasar mi camino al Señor... y al mismo tiempo agradezco a mi Padre cualquier momento y oportunidad que tengo para avanzar en dicho camino. Todo lo que tenga de tiempo aquí para vestir mi alma de blancas túnicas y presentarme bonita ante Él.



indeed